Fecha:19/06/13

Fútbol para todos enfrenta a todos los protagonistas del fútbol en el país

Pretende declararlo de interés público para que todos los canales tengan la posibilidad de transmitir los partidos.

Jorge Mariano Rodríguez

Un verdadero partido, con tache arriba incluido, es el que vienen jugando diferentes protagonistas del fútbol colombiano, a propósito del proyecto de Ley presentado en el Senado de la República y que pretende masificar las transmisiones de los partidos del torneo profesional.

El proyecto, una iniciativa del Senador Luis Fernando Duque García, tiene como objetivo principal declarar de interés público el fútbol profesional colombiano, con el fin de que todos los canales de televisión tengan la posibilidad de transmitir los partidos de su interés, para que la mayor parte de los habitantes del territorio nacional tengan acceso a las transmisiones de fútbol.

También pretende que todos los canales de televisión en Colombia tengan la posibilidad de transmitir los partidos de su interés y así evitar las prácticas monopolísticas o de exclusividad con los derechos de transmisión de los partidos del fútbol profesional colombiano, además de garantizar la misma a todos los operadores privados o públicos a nivel nacional, regional o local y a los concesionarios de espacios de televisión.

Así las cosas, lo que se busca es propender por la libre competencia económica, la no discriminación, el libre acceso y la asignación eficiente de recursos.

La declaratoria del fútbol profesional colombiano de interés para la comunidad se fundamenta en que es el deporte con más arraigo y popularidad en el país; tiene relevancia nacional e internacional e involucra a todas las regiones; contribuye con la formación y fortalecimiento de la democracia; es un evento con tradición y vocación de permanencia en todo el territorio y, además, es generador de entidades que permite aflorar sentimientos de pertenencia en toda la Nación

La puja económica

Sin embargo, la retórica y buenas intenciones que motivan la iniciativa, contrastan con la arremetida de críticas que ha recibido este proyecto que cursa en el Senado de la República.

No cabe duda que los intereses económicos que giran en torno al fútbol colombiano, están por encima de los meramente deportivos, por lo cual los dueños del negocio intentan blindarse ante cualquier posibilidad de que las transmisiones fuesen declaradas de interés público, abriendo las oportunidades a un mayor número de operadores.

De hecho, el autor de la iniciativa asegura que las transmisiones de los partidos de fútbol por televisión se difunden a precios exorbitantes y las cadenas de televisión compiten entre ellas en una puja de millones de dólares para obtener los derechos de transmisión. Por ello, “la competición deportiva se ha convertido en un espectáculo de alto nivel y en consecuencia están en juego considerables intereses económicos y comerciales”.

Prueba de ello fue lo ocurrido a comienzos de año, cuando la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, entró en una intensa puja con operadores de televisión, para arreglar el negocio de las transmisiones de los partidos.

Al final, las compañías Direct TV y Supercable lograron un acuerdo económico con la Dimayor, que tasó un precio de 2.334 mensuales por suscriptor. En el caso de Direct TV, con 400 mil suscriptores, la negociación significó 30 millones de dólares durante 5 años.

De esta manera, las dos compañías adquirieron los derechos para transmitir, cada una, 7 partidos de la Liga Postobón, 1 de la Copa Postobón y 1 de ascenso.

Por su parte, el Canal RCN solamente transmite, por señal abierta, un partido los sábados, eliminando la transmisión que realizaba los domingos.

Por razones obvias, los actuales adjudicatarios de las transmisiones serían los primeros interesados en que la iniciativa siga su curso en el Congreso de la República, tal como también ha venido ocurriendo con la posibilidad de contar con un tercer canal privado de televisión.

Exclusividad y exclusión

Lo que se desprende del negocio de la Dimayor sería una clara exclusividad con exclusión para por lo menos 3 millones de televidentes colombianos que no tienen acceso a los partidos de sus equipos favoritos.

Por eso, en el proyecto de Ley se advierte que la práctica comercial de adquirir los derechos de transmisión de los partidos de fútbol, puede llevar a restricciones del mercado, lesionando la libertad de los operadores de los medios de comunicación y por ende los derechos que tienen todas las personas en Colombia a disfrutar y recrearse con las transmisiones de fútbol.

“Esta situación conlleva a que los contratos millonarios que se pactan para los derechos de transmisión de los partidos de fútbol, limitan el acceso de gran parte de la población, que como no es usuaria del operador que adquirió los derechos de transmisión, no puede disfrutar y recrearse a través de la televisión con los torneos del Fútbol Profesional Colombiano”, asegura Duque García, recalcando que, precisamente, lo que se busca es “evitar el monopolio de los derechos de las transmisiones del fútbol colombiano y constituir al fútbol como una actividad de interés publico, para que estas transmisiones sean asequibles a la gran mayoría de la población del país”.

Y es esto, precisamente lo que genera gran parte de la controversia, teniendo en cuenta que a comienzos de año la Dimayor rechazó una oferta de 70 millones de dólares, que los operadores Telmex y Une ofrecieron para las transmisiones durante los próximos 5 años.

Debido a su mayor volumen de suscriptores, una negociación similar a la Direct TV le habría significado el pago de por lo menos 200 millones de dólares, razón por la cual, finalmente, estos operadores desistieron. De esta manera quedó en firme el arreglo económico con Direct TV.

Réplica Argentina

Los críticos del proyecto también argumentan que se trata, ni más ni menos, de la réplica a una iniciativa puesta en marcha en Argentina.

En efecto, el 19 de agosto de 2009 la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó con el presidente la Asociación de Fútbol de Argentina (AFA), Julio Grondona, un convenio, denominado “Fútbol para todos”, para que los partidos de la Primera División fuesen transmitidos al público de forma gratuita.

No obstante, poco después el Gobierno argentino se vio en la necesidad de acudir al Fondo de Ayuda a las Provincias para poder cumplir dicho compromiso, debido a que el negocio estaba arrojando millonarias pérdidas al Gobierno, por la falta de apoyo publicitario.

Sin embargo, hay quienes sostienen que los escenarios del negocio son diferentes.

En cualquiera de los casos, lo que está claro es que los intereses económicos en el negocio del fútbol pondrían a prueba todo su poder para impedir la declaratoria del fútbol como evento de interés público, privando así a millones de colombianos de la posibilidad de acceder a los partidos de sus equipos favoritos, limitándolos a simples aficionados de oreja…es decir, a escucharlos solamente por la radio.