Fecha:22/05/13

Hace 4 años pagaron vivienda y no les han puesto un ladrillo en Villas de San Pablo

Expertos en estos planes sostienen que a estas familias no les pueden cambiar las reglas del juego, cambiándoles el diseño de las viviendas y aumentarles el costo de las mismas.

Jorge Mariano Rodríguez

El tema de las casas en el aire, del megaproyecto Villas de San Pablo, en cabeza de la Fundación Mario Santo Domingo, sigue generando toda clase de reacciones por parte de adjudicatarios quienes, con tantos retrasos en el inicio de las obras, se sienten engañados.

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A lo ocurrido con los 214 favorecidos con subsidios, el 27 de septiembre del año pasado, se suman otros hechos que desdicen de la seriedad del proyecto.

Es el caso de Carmen Julia (cambiamos nombre para evitar represalias) cuya frustrante situación va más allá de la historia inspirada en la composición del maestro Rafael Escalona.

Ella, como muchas otras humildes personas que anhelan tener techito propio para su familia, vio en el macroproyecto de 20.000 viviendas de Villas de San Pablo, la gran oportunidad de contar, por fin, con casita propia.

Fue así como lo primero que hizo fue obtener el certificado del Sisben, expedido por la Jefe de la Oficina Distrital, Yomaira Donado Bovea, el 2 de mayo de 2007, con base en el Decreto 0023 de 2006.

El indicador integral de pobreza o puntaje, Sisben, permite identificar, clasificar y ordenar a la población, de mayor o menor pobreza, con base en la información recopilada en la ficha de clasificación socio – económica y sirve para obtener beneficios en los programas sociales en salud, educación y vivienda, entre otros. En este caso, para poder acceder a la postulación del megaproyecto Villas de San Pablo.

Luego, en cumplimiento de los requisitos, el 11 de mayo de 2007 abrió en el Banco Comercial AV Villas la Cuenta de Ahorro Programado, con $149.999.91. Con ello debería continuar consignando periódicamente para cumplir con el Ahorro Programado, lo cual cumplió religiosamente al punto que el 17 de mayo de 2010, de acuerdo con certificación expedida por el Banco AV Villa, ya alcanzaba una capacidad de crédito hasta por 8 millones de pesos.

Adicionalmente, desde la misma época comenzó a pagarle cuotas mensuales de 130 mil pesos a favor de la Fundación Mario Santo Domingo, de acuerdo con las exigencias contempladas para este megaproyecto.

Dentro de  todas las gestiones, habidas y por haber, para poder cristalizar el sueño, cumpliendo todos los requisitos, el 24 de noviembre de 2007 consignó la suma de 550 mil pesos exigidos como cuota inicial, en la cuenta corriente “Unión Temporal Fundación Mario Santo Domingo”, del Banco Santander.

De esta manera, Carmen Julia creyó que había dado el paso más importante de su vida para tener su casita, pero lo que no imaginó es que hoy, cuatro años y cinco meses después, ni siquiera le hayan colocado el primer ladrillo de su vivienda. Para Carmen Julia, la situación es frustrante, porque ha cumplido con todos los requisitos y las evasivas siguen siendo las mismas.

Lo que más sorprende del caso de Carmen Julia es que después cuatro años y 5 meses la Fundación Mario Santo Domingo no sólo le ha incumplido, pues ella hace parte de los primeros beneficiarios del megaproyecto, desde 2007 y de hecho reunió los requisitos exigidos, sino que, además, sólo mediante Resolución 0727 del 27 de septiembre de 2011 es cuando aparece como favorecida con un subsidio por 11 millones 783 mil 200 pesos, con base en la postulación que hiciera la misma Fundación.

La Resolución le fue notificada por el Viceministro de Vivienda y Desarrollo Territorial, Julio Miguel Silva Salamanca y el Director Ejecutivo del Fondo Nacional del Ahorro, Jorge Alexander Vargas Mesa.

Curiosamente,  se trata de la misma Resolución a través de la cual fueron aprobados 214 subsidios por un total de 2.521 millones 604 mil 800 pesos, cuyos beneficiarios, en reciente informe de Atlántico en Noticias y zonacero.info, denunciaron que han sido objeto de engaños para iniciar la obra y por cambiarles el diseño de las viviendas, aumentando sustancialmente sus costos.

Sin embargo, Carmen Julia no entiende cómo, desde el año 2007, ha venido cumpliendo con todos los requisitos, y apenas, en el último trimestre del año pasado recibe la notificación del Viceministro de Vivienda sobre la adjudicación del subsidio, manifestándole, al igual que a los restantes 213 beneficiarios que “esperamos que con el beneficio que hoy reciben, logren cumplir el sueño de convertir el subsidio en una vivienda que le permita a su familia vivir en armónica convivencia y alcanzar una mejor calidad de vida con prosperidad”.

Lo que tampoco esperaba Carmen Julia era que, con ello, cuatro años después, también debía renovar ciertos requisitos, como, por ejemplo, la certificación del Sisbén.

Además, desde el primer momento ella fue beneficiada con una vivienda por valor de 17 millones de pesos, de los cuales el Banco AV Villas le certifica una capacidad de crédito por 8 millones de pesos, con el Ahorro Programado, más las cuotas aportadas la Fundación Mario Santo Domingo, calculadas en 6 millones de pesos y ahora el Gobierno Nacional le dispuso un subsidio de 11 millones 783 mil 200 pesos.

Esto significa que para su vivienda de $17 millones, Carmen Julia, totalizando sus diferentes componentes, dispone en caja de $25 millones, es decir, $8 millones más que el valor de su casa.

Ella confía en que la Fundación Mario Santo Domingo le respete su proyecto, que contempla 2 habitaciones, sala – comedor, cocina, baño y un pequeño patio, para no caer en el mismo grupo de adjudicatarios a quienes les rebajaron de 2 a una habitación y, en cambio, el costo por vivienda aumentó en 8 millones de pesos.

Sobre este tema, allegados al sector de la construcción sostienen que, bajo ninguna circunstancia, a estas familias les pueden cambiar las reglas del juego, cambiándoles el diseño de las viviendas y aumentarles el costo de la misma, pues cuando los proyectos son concebidos deben tener en cuenta todas las variables posibles para su ejecución, sin afectar el patrimonio económico de los adjudicatarios.

Por eso, al igual que los demás, Carmen Julia no encuentra ninguna justificación para que las obras no hayan iniciado, más en su caso cuando desde 2007 ha cumplido todos los requisitos.

“Cada vez que llamo al asesor de la Fundación Mario Santo Domingo, un señor de nombre Enrique, me dice que no me preocupe  que sólo está esperando una carta de Bogotá para poder comenzar la obra”, asegura. Al fin y al cabo tampoco sabe si se trata de una persona física o simplemente de una grabación.

Es la misma respuesta que ha tenido, por parte de la Fundación Mario Santo Domingo, desde hace 4 años y 5 meses y es la hora que no ha visto el primer ladrillo de su vivienda soñada.